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jueves, 29 de marzo de 2012

Sexo, Orgasmo y Tao‏



En nuestra sociedad actual, el sexo sigue siendo, a pesar
de lo muy “open mind” de las nuevas generaciones, un
Taboo. Sin embargo en muchas religiones y filosofías
orientales, como el Tantra o el Taoísmo, el sexo es parte
de su iluminación espiritual.

En el Taoísmo el sexo es utilizado también como terapia
médica.

Cómo ya comenté anteriormente, la sexualidad taoista fue
parte de mi tratamiento durante los 3 años que estuve
enfermo.

No hace falta investigar mucho al respecto para darse
cuenta de la superioridad sexual de la mujer sobre el
hombre. En el mundo hay más abundancia de Yin que de Yang.
En algunas especies del reino animal, el macho no tiene más
misión en su vida que fecundar a la hembra, como en el caso
de la viuda negra, una vez que la hembra es fecundada, ésta
se da la vuelta y se come al macho, como una forma de decir:
“Ya no sirves para nada” (¿Cuantas viudas negras
conocen por ahí?)

La mujer es capaz de tener todos los orgasmos que desee y
cada uno puede ser más intenso que el anterior. A
diferencia del hombre, que solo puede eyacular una
determinada cantidad de veces en una sesión sexual y cada
eyaculación es menos intensa que la anterior.

Los taoistas han creido siempre que es deber del hombre
disciplinar su sexualidad para poder entrar en armonia con
la sexualidad Yin de la mujer y lo primero que tenemos que
aprender (y que la ciencia actual ya ha comprobado), es que
eyaculación y orgasmo no son lo mismo. Normalmente van
juntos, pero no son lo mismo. Un hombre puede eyacular sin
tener un orgasmo, así como puede tener un orgasmo (o diez
o veinte) sin eyacular.

El líquido seminal está lleno de muchos nutrientes como
sales, minerales y vitaminas. Cuando el hombre eyacula
pierde todos eso nutrientes. Cuando una mujer tiene un
orgasmo produce unas secreciones que también están
compuestas de gran cantidad de nutrientes, pero a
diferencia del hombre, estos nutrientes no los pierde, ya
que se quedan en su interior y son reabsorbidos por su
cuerpo.

En el Taoismo existe lo que se llama la Armonía del Yin y
el Yang, que conciste en relaciones sexuales disciplinadas
para armonizar el exceso de Yin.

Esta armonía del Yin y el Yang se utiliza también en la
medicina taoista y conciste en lo siguiente:

El hombre debe aprender a controlar la eyaculación con el
fin de mantener todos los nutrientes necesarios en su
cuerpo y poder reabsorberlos para su propio beneficio.
Cuando la mujer tiene un orgasmo y produce esas
secreciones, el hombre las absorbe también para fortalecer
su organismo.

Esto puede parecer un poco ilógico y fantasioso, pero es
bien sabido que las enfermedades venereas, así como el
SIDA, se contagian por vía sexual, ¿por qué entonces no
puede ser posible por la misma vía en que se intercambian
bacterias o virus, intercambiar nutrientes?

Durante un tratamiento taoista sexual, el hombre y su
pareja deben tener relaciones sexuales lo más posible
durante el día (sin exagerar, claro. También hay que
comer). Mientras más orgasmos tenga la mujer, más
secreción de nutrientes puede absorber el hombre y
mientras más orgasmos (sin eyaculación) tenga el hombre,
más flujo sanguineo intenso se produce en el área
genital, lo cual facilita la absorción tanto de las
secreciones de su mujer como de sus propias secreciones.

Dependiendo de la edad y la salud física del hombre es
como debe regular la frecuencia de sus eyaculaciones.
Mientras más joven y sano es uno, más seguido puede
permitirse eyacular. Mientras más grande o enfermo, menos
frecuentes pueden ser sus eyaculaciones. Cuando el hombre
se permite eyacular, debe asegurarse que ha provocado
suficientes orgasmos a su pareja como para beneficiarse de
esas secreciones y poder compensar la perdida de las suyas.

Después del acto sexual, el hombre enfermo debe sentarse a
meditar para ayudar a su cuerpo en la absorción de los
nutrientes tanto suyos como de su pareja y para armonizar
su energía sexual.

La ciencia actual ha comprobado ya que una persona que
tiene orgasmos frecuentes, es una persona más sana, con
menos estrés y mucho más feliz que quién no tiene
orgasmos. El orgasmo es una terapia excelente para el
estrés. El problema que tenemos en nuestra cultura es que
hemos aprendido a ver la sexualidad con morbo en lugar de
verla como lo que realmente es: una acto sano y placentero
y la única manera natural de crear el milagro de la vida.

Ya me imagino a varios de ustedes leyendo esto con una
sonrisa de picardía.

Pero lo tomen como lo tomen, créanme que para salud y
energía… un buen orgasmo al día.

Luigi

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